abril 25, 2021

Nostalgias de Bahía del Wuhan

 


Maurete arrastra su carro de supermercado por  el medio de la calle colon. Delante de el se levantan imperturbables las ruinas de la plaza Rivadavia. Apura el paso, no quiere llegar tarde a la repartición de feromonas. Sabe que si no consigue la cantidad suficiente de feromonas para el próximo mediodía , los mutantes asexuados de un solo ojo lo pulverizaran con el rayo de la indiferencia.

 Estuvo toda la noche buscando entre los restos del edificio del correo un pedazo de carne que no estuviera contaminado, si es de perro mejor …  pensó. Desde que la tercera oleada de la fiebre de Oregón mato a todo el ganado ovino en pie y los integrantes  de la gran teocracia verde prohibieran   tomar como medio de nutrición cualquier alimento que haya sentido dolor bajo  pena capital. Eso si,  bajo el indoloro método de la inyección letal, a cualquiera que haya osado romper esta ley . Los nostálgicos de los asados de tira arriba de la parrilla se mueven como extranjeros a la mitad de la noche  , noctámbulos buscadores del recuerdo de aquel viejo sabor  .

El mundo ha cambiado para siempre , se lamento entre dientes  y adaptarse a los 40 años a llevar un casco neutralizador de gases  para no morir ahogado por el aire es una ardua tarea , que ironía, en los viejos tiempos se decía que salir a tomar aire fresco era signo de buena salud. Arrastro sus pasos por la que alguna vez fue la concurrida calle Chiclana.

Recordó que alguna vez había pintado las paredes de algunas de las casas derruidas y silenciosas que lo rodeaban .Ahora bastaba un dispositivo inyectado en el globo ocular para verlas del color que a cada uno le plazca  y sin embargo , reflexiono ;algunas veces compartíamos colores , dolores , ganas de matarnos y alegrías con los pibes, si con los pibes ,pensó nostálgico para si . Miro al sol que lo bañaba quieto  . Habia algo que compartíamos entre todos y era una mierda infinita , pero de una manera muy extraña era nuestra , nos pertenecía por derecho propio .  Eran las paredes  y la pintura, eran  los vinos y los fracasos, era salir a  tomarse un café  fumarse un porro y salir a dar vueltas con mi moto por nada a mitad de la noche para tomarse una grapa en un galpón abandonado y toparse con calaveras reas  y  las putas de la calle Almafuerte, dominicanas o trabas , según el gusto del cliente  .

Sabía que sentir añoranza o melancolía estaba prohibido, la aplicación que velaba por los buenos sentimientos le inyectaba dopamina a montones , pero esta vez no hiso efecto y por mas que en sus ojos se inoculaban frases motivacionales o pensamientos alegres  y lo quisieran inducir a pensar  que todo estaba bien  o le susurraran al oído sobre la absoluta libertad que reina en este mundo  y su goce permanente , ecléctico y caprichoso . El recordaba un picadito en la cancha de Liniers y la bronca que sintió al haber perdido 2 a 1. Nada pude hacer contra ello y por ello la manija, algunas veces perder en grupo contra otro grupo  se convierte en una gran enseñanza  , durante mucho tiempo fuimos monos pelados que sabotean el plan de otros monos pelados , por que debería ser distinto ahora?.

Se rasca la cabeza con sutileza , los mecanismos fatales de  la aplicación que lleva incrustada en la medula ósea  están registrando  cada uno de sus pensamientos  y teledirigiéndolos hacia el centro de información madre. El mismo ,no se encuentra en ningún lugar geográfico localizable, flota  en una nave invisible sobre el cielo de los 5 continentes. En la pantalla de algún oscuro analista de sistema están siendo procesadas y analizadas las informaciones de Mauro Broza, sus sentimientos y pensamientos más íntimos. Casi sin querer se está convirtiendo en una anomalía del sistema. Ya han inyectado su organismo con el tope máximo legal  de dopamina artificial y no logran clausurar sus dudas ni su nostalgia.

Comprenden que van a tener que tomar medidas de otro calibre. La segunda fase para evitar la melancolía son la inyección de  drogas alucinógenas a través de la aplicación  y si todo eso no funciona  el sistema algorítmico, que no puede permitirse errores, deberá anular la anomalía. Es eficaz y certero y no contiene contemplaciones, la rueda debe seguir girando y permanecer, no conoce otra alternativa.  A todo esto  Maurete empieza  sentir un golpe seco que le silba al oído . Es el viento, lo único que no cambio en esta ciudad de mierda. Siente un súbito cansancio en las piernas y se sienta en la única parte del cordón que se mantiene sana.

Las personas no lo registran  pero difícilmente lo harán . Nadie ya camina a menos de 120 km por hora y solo pueden ver lo que se encuentra a muchos kilómetros de distancia , pero nunca lo que esta realmente cerca . Empieza a ver la casa de Belgrano al 300 , las mejillas rojas y cálidas de una dulce piba de 20 abriles y ese acento paraguayo invitando al mejor polvo de tu vida  . No puede ser que nada de eso exista , las drogas que invaden su cuerpo no estarían modificando su conducta ni su obstinación melancólica . Se agarra la cabeza y piensa , me quiero ir a casa . Quiero volver , no se adonde pero quiero volver . Nada pertenece ya a su sitio , yo  solo soy una sombra entre las sombras .

El sistema operativo esta cada vez mas cerca de tomar la decisión final . Saca cuentas y hace cálculos , pero no le da no le da . Hay algo que no cierra en este sujeto , por más que lo obliguen se emperra en recordar y en añorar . Algo indica  que la suerte ya está echada.

El extraño lenguaje de los asexuados se asemeja a un inentendible chillido , es su manera de diferenciarse de todo el mundo que alguna vez fue .Cambiaron por decreto las viejísimas convenciones con las que nos movíamos , la porfiada manera de entender al mundo que sosteníamos y nos inculcaron a nuestro pesar, este simulacro de metáforas inertes . Nadie lo dice a viva voz , pero son los sirvientes mas serviciales y leales de esta gran libertad cuidada.

Rompe en un llanto silencioso , casi en un quejido . Sabe cual es la única manera de destruir todo lo que sucede y no puede comprender .También entiende que para el la suerte esta echada . Conocía casos de amigos suyos que se habían obstinado en recordar demasiado , el centro de información madre mediante la aplicación que todos tenemos en el cuerpo , a través de  un mecanismo secreto y atroz  te extirpa el lóbulo frontal y te castra químicamente ,lo mismo pasa con los casos asociados al sobre exceso de excitación sexual  . Quedando luego bajo el cuidado de los asexuados en sus centros de recuperación.

Pero hay un lugar que todavía no pueden intervenir, ellos registran la información de los cuerpos  , necesitan que cada uno  tenga la voluntad de persistir en su ser . Un cuerpo que emite información es un cuerpo productivo. Solo queda una salida para negar todo lo que existe verdaderamente y el lo sabia . Convertirse en un cuerpo inerte , si nuestra carne esta colonizada y cada movimiento es susceptible de lograr un dato cuantificable que se convierte en una información calculable . Sabia que estaba llegando a la peor de las conclusiones , pero no quedaba otro camino . Había que anular el cuerpo y a su vez destruir todo lo que estuviera a su paso . Solo la muerte indiscriminada y absurda produce un golpe letal  sobre la oscura conciencia de las masas . La manía asesina y desquiciada sobre un numero suficiente  de cuerpos productivos, es capaz de asestar un duro revés a  esta neblina .

Se acerco lentamente hacia el centro de repartición  feromonas . se puso en la cola simulando esperar su turno . A su alrededor giraban decenas de mutantes asexuados en su frenética labor . Sabia lo que tenia que hacer , nadie entendería lo que pasaría ni por que ,  pero era lo que había que hacer . Espero a que fuera su turno , lo llamaron por su nombre . Nadie percibió el explosivo que llevaba en la cintura , cuando lo activo recordó a su vieja . No había vencido pero tampoco había sido derrotado , las sucesiones de desastre desde ese momento fueron caóticas . Una bola de fuego invadió todo el edificio . Los diarios calculan unos 125 muertos y. Todavía no se explican los motivos del atentado….

marzo 23, 2021

septiembre 05, 2020

Con Paso Firme se Acercan los Trompetistas del Apocalipsis

Sgalla viajaba en un colectivo de la línea 500 hacia la ciudad, su intención era visitar a Natali: "Capaz Brunet y Ulloa se prenden y puede salir un Miravalles" pensó. El vehículo avanzaba dificultosamente al adentrarse en la espesa niebla rojiza que, desde hacía una semana, se extendía por toda la ciudad. Cada tanto, cuando el rojo de la neblina cedía, en los costados del camino podían observarse cadáveres empalados. Sus rostros, desfigurados por un dolor inenarrable, parecían devolver la mirada. 


-Los tiempos han cambiado. ¿No?-sentenció uno de los pasajeros, levantándose de su asiento. 


Sgalla contempló al individuo con cierta curiosidad; este último ostentaba una peculiar vestimenta: pantalones camuflados, borcegos militares y una remera negra plagada por cruces de malta de color blanco. La gorra de River Plate no hacía más que aportar extrañeza al singular conjunto. 


-¿Cómo estás?-dijo el hombre de vestimenta extraña, ahora parado, y añadió-: Soy Luis, probablemente hallas notado mi presencia alguna que otra vez. 


-Un limado-pensó Sgalla. La infructuosa conversación se vio interrumpida por el sonido de unos vidrios rompiéndose. Al instante, la espesa neblina se abrió paso hacia el interior del colectivo, envolviendo completamente a Luis, para luego disolverse de manera tal que parecía haber sido absorbida por el desdichado pasajero. El pobre infeliz cedió a los más variados espasmos, mientras profería unos terribles gritos, producto del más profundo de los dolores. Las articulaciones de las manos del sujeto se habían curvado notoriamente a causa del gran padecimiento. Las muecas de su rostro fueron pasando del horror, a una suerte de risa frenética, para finalmente dar la impresión de hallarse a las puertas del llanto.

-¡POBRE HOMBRE...CHÓFER...EL HOMBRE...PARE...!-gritó una jubilada.

-¡Es una falta de respeto esto...veinte años laburando en EDES para recibir este servicio!-Exclamó con voz muy grave un hombre de cincuenta y dos años, inclinándose sobre su asiento, mientras se acomodaba sus lentes para observar mejor la extraña escena.

-¡DENLE AGUA!-dijo una voz femenina desde el fondo.

-¡CHÓFER! ¿Está sordo?-Laura, feminista, veinte años.-¿Señor...qué le pasa? ¿Se siente bien? ¿Quiere llorar?-continuó diciendo la joven, mientras posaba su mano sobre el hombro de Luis.

-Me gustaría poder llorar en este momento-replicó Luis-Sucede que...estaría careciendo de lagrimales- Al pronunciar esa frase, podía apreciarse que algo en Luis había cambiado horrendamente. Ahora sus ojos se hallaban ubicados en lados opuestos de su cabeza, asemejándose a aquellos de una iguana. Incluso la forma y tonalidad de los mismos parecía recordar más a los de un reptil, quizá un camaleón o una lagartija, que a los de un ser humano. La joven gritó espantada y huyó hacia la parte delantera del colectivo. En ese momento, el intenso silencio fue quebrado por la aparición de un insecto, similar a una cucaracha, que trepaba por uno de los asientos. Luis sorprendió a todos abriendo la boca y extendiendo su lengua, cubierta de saliva adhesiva, para atrapar a la desprevenida criatura. -Va a ser un día bastante largo-pensó Sgalla, mientras su teléfono le indicaba que había recibido un mensaje de Ulloa: "Che Talito por dónde viene el bondi? Pasa por casa y agarramos para lo del Tutu". Sgalla sólo pudo reaccionar recordando la frase de Foucault que Lualdi había citado días atrás: "Hace falta ser un héroe para enfrentarse con la moralidad de la época". Un piropo deleuziano, escrito con liquid paper, podía leerse en la parte trasera de uno de los asientos: "Quiero ser esa máquina de guerra que te nomadice en un terreno liso y aterciopelado".